TIEMPOS PARA VALORAR

06.04.2020

¿Y me pregunto? Cuantas veces necesitamos para aprender la lección de valorar lo que tenemos. Y es que, no es hasta que perdemos las cosas cuando volvemos a ser conscientes de la importancia que estas tenían. Y sí, lo sabemos pero al final, ¿Cómo pasamos nuestras vidas?

Realmente cuanto apreciamos el dar un paseo, el poder quedar con un amigo, el ir al trabajo y hacer aquello que te apasiona o simplemente el poder ganar dinero para que nos facilite el dar de comer a nuestra familia.... Son tantas las pequeñas cosas que olvidamos dar el valor que se merecen,  quizás este aislamiento nos devuelva un poco más de humanidad, el volver a valorar lo que tenemos, y no solo eso, sino también todo aquello que podemos conseguir si simplemente perdemos el miedo al cambio y a la incertidumbre.

Quizás al final aprendamos que no podemos controlar nada o casi nada, porque la vida no es una línea recta y plana que se pueda planificar a la perfección obteniendo los resultados que uno desearía. La vida más bien es un camino que se va construyendo con nuestro caminar y con el caminar de los demás que condicionan y a portan a partes iguales el resultado, el azar o el destino, o el tiempo que cambia.... Todo acaba pasando de un modo que es imposible de predecir, sí que es verdad que tenemos que ir dando los pasos en la dirección que deseemos ya que la inamovilidad no nos lleva a ningún sitio. El querer permanecer en esa falsa seguridad de vida que construimos, quizás solo nos aporte el ponernos una venda en los ojos y continuar dando vueltas en los mismos círculos, conformándonos con algo que quizás quisimos pero que ya no queremos de la misma forma o quizás lucharíamos por ver si podría ser mejor, más apasionante, que se relacione con nuestros valores, con aquellas pequeñas cosas que ahora, quizás con esta situación, empezamos a ver que son importantes pero que estamos muy lejos de alcanzarlas.

Y bien, aquí estamos, sin quererlo la vida nos ha parado a todos de golpe, afrontando situaciones nuevas, transitando por caminos oscuros de enfermedad, muerte, de temor..., pero también de solidaridad, compromiso y de unión, un mundo lleno de gente con grandes valores que se demuestran especialmente cuando nos unimos, dejamos nuestras diferencias y conectamos con lo que realmente somos cada uno de nosotros, personas que sufrimos de un modo u otro y que podemos con muy poco ayudar a los demás, que podemos hacer mucho ruido reivindicando nuestros derechos, pero solo lo conseguiremos si seguimos unidos y por su puesto cada uno en su casa.

Me gustaría aprovechar esta situación y dado que tenemos tiempo... para que si quieres aproveches este momento para revisar lo que es realmente importante en tú vida y la direcciones que te gustaría ir tomando para seguir avanzando, no por lo que se supone que tienes que hacer, por el que dirán, por lo complicado que pueda ser, por el miedo a lo que pueda pasar... que nos permitamos ir un paso más allá y sin predecir el futuro porque nadie sabe la cantidad de vueltas que nos dará la vida, al menos podamos ver el camino o la dirección que queremos tomar con mayor claridad, pero sí te diré que todo eso empieza únicamente en ti. Déjame que te explique primero la diferencia entre direcciones valiosas y metas.

Las direcciones valiosas son la brújula que dirige nuestra conducta hacia lo que nos importa de verdad. Son elegidos, no están influenciados por lo deberías o tendría que ser, son un proceso no un resultado, nunca se alcanzan, siempre se puede seguir caminando hacia ellos, y por eso pueden mantenerse a lo largo del tiempo, se puede cultivar toda la vida. Un ejemplo de estas direcciones valiosas son el amor, la creatividad, la humildad, el humor, la gratitud, la honestidad...

En cambio, las metas, aunque también pueden hacer que nos movamos, solo nos consiguen mover a corto plazo, es decir, una vez que la consigues ya está. Y después no tardarás mucho en plantearte la siguiente. Una meta es conseguir trabajo, aprobar un examen, comprar el coche, tener una relación de pareja...

Y ahí está la clave, puedes moverte por metas, eso no aportara una felicidad momentánea ya que una vez alcanzado la magia se va... En cambio las direcciones valiosas o valores, no dependen de factores externos, dependen de nosotros mismos. Por ejemplo siempre podemos dar amor, aun a los que nos hirieron, ya que gracias a ellos aprendemos a crecer, a querernos y a valorarnos y a no prestar tanta atención a lo de fuera y mirar más el valor de lo de dentro. Por eso siempre puedes caminar en esa dirección, aunque no sea equitativa o los demás no nos puedan dar lo que deseamos en el momento que nosotros así lo estamos necesitando, pese a todo, podemos seguir caminando en esa dirección y os aseguro que es lo más cerca que podemos estar de eso que llamamos felicidad o plenitud, al final del día te sentirás satisfecho sabiendo que has hecho todo lo que estaba en tú mano.

Recordad que la felicidad la construimos y en gran medida depende de nosotros y mucho menos de lo que nos puedan dar los demás, aunque a veces sea algo que nos gustaría.

Y bien, aceptas el reto de pensar en ti, de trabajar hacia aquello que realmente valoras, de seguir trabajando en esa dirección, sea la que sea que elijas en cada área de tú vida ( Salud, Familia, Amistad, Pareja...) te atreves a ir dando los pasos necesarios para ello...

Pero ante todo no dudes en pedir ayuda, si te cuesta expresar tus emociones o aprender a ver cuáles son esos valores, a tomar esa dirección, no aquella que nos dicen que debemos seguir o que desean los demás, sino la tuya.

No dudes en ponerte en contacto con el equipo de Conoce-t, estamos aquí para ti.